no me gusta
Una de las situaciones más comunes y recurrentes
Se considera capacitado para ello, porque ha visto muchas rayas y colorines en su vida, pero seguro que no me dejaría a mi decidir la política de descuentos de sus productos, o al guarda de seguridad decidir sobre su estrategia de penetración en el mercado, por mucho que hubiéramos leído mucho sobre esos temas. ¿Y por qué se da esta situación? Porque cometen el tremendo error de pensar que un logotipo lo hace cualquiera, de igual manera que pensarían sin empacho alguno, que un Picasso lo hace cualquiera que no tenga la más mínima técnica pictórica.
Un logo no es un objeto de culto artístico. Es la imagen de su empresa, la abstracción conceptual que va a tatuarse en el subconsciente de quien la percibe. Un «dice» sin hablar, estimula un mundo silente de connotaciones en la mente de los demás. Es, por decirlo de manera accesible, la tarjeta de visita que permanece en el tarjetero de nuestro entendimiento. Un logo, por tanto, no debe de someterse a criterios de «gusto estético», sino de funcionalidad. ha de ser efectivo como elemento de comunicación antes que «bonito». Y ese criterio de efectividad solo puede tenerlo un profesional de la comunicación formado para ello. Por todo esto, ud comprenderá muy bien que testar la labor de un diseñador acreditado con una muestra tan heterogénea como su teleoperadora, sus amigotes, su mujer o su compañero de pádel lo único que puede asegurarle es que escija la imagen más «bonita» para su negocio o empresa. Todo ello suponiendo que su «jurado» tenga buen gusto, por supuesto…
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Una de las situaciones más comunes y recurrentes
Se considera capacitado para ello, porque ha visto muchas rayas y colorines en su vida, pero seguro que no me dejaría a mi decidir la política de descuentos de sus productos, o al guarda de seguridad decidir sobre su estrategia de penetración en el mercado, por mucho que hubiéramos leído mucho sobre esos temas. ¿Y por qué se da esta situación? Porque cometen el tremendo error de pensar que un logotipo lo hace cualquiera, de igual manera que pensarían sin empacho alguno, que un Picasso lo hace cualquiera que no tenga la más mínima técnica pictórica.
Un logo no es un objeto de culto artístico. Es la imagen de su empresa, la abstracción conceptual que va a tatuarse en el subconsciente de quien la percibe. Un «dice» sin hablar, estimula un mundo silente de connotaciones en la mente de los demás. Es, por decirlo de manera accesible, la tarjeta de visita que permanece en el tarjetero de nuestro entendimiento. Un logo, por tanto, no debe de someterse a criterios de «gusto estético», sino de funcionalidad. ha de ser efectivo como elemento de comunicación antes que «bonito». Y ese criterio de efectividad solo puede tenerlo un profesional de la comunicación formado para ello. Por todo esto, ud comprenderá muy bien que testar la labor de un diseñador acreditado con una muestra tan heterogénea como su teleoperadora, sus amigotes, su mujer o su compañero de pádel lo único que puede asegurarle es que escija la imagen más «bonita» para su negocio o empresa. Todo ello suponiendo que su «jurado» tenga buen gusto, por supuesto…
FOCALIZADOS EN TI
Impulsados por la pasión por las marcas, el diseño y la innovación
Sabemos que cada proyecto es único, pero también nuestro recorrido profesional nos permite abordarlo con todo lo aprendido de los proyectos anteriormente realizados.
Ofrecemos un conjunto integral de soluciones aplicadas a medida a través de un enfoque basado en la experiencia y el pensamiento estratégico para poder ofrecer a nuestros clientes los resultados adecuados al desarrollo de su marca. Nuestra filosofía se basa en ofrecer soluciones gráficas honestas, perdurables y sin estridencias, donde la idea se antepone a la estética.
Diseñando marcas al servicio de clientes y agencias.
Bocetos para proyectos y trabajos.
Jornadas de trabajo empleadas para proyectos y trabajos.
FAQ
¿Influye la marca en la imagen de una empresa?
Rotundamente sí. La marca (el logotipo) transmite valores intangibles por sí mismo y comunica con su sola presencia mensajes sobre la filosofía, posicionamiento y principios de la empresa a la que “representa”.
¿Merece la pena contratar a un profesional para diseñar el logo de un negocio o una empresa?
Si queremos que lo que comunique visualmente nuestra marca sea exactamente lo que debe y se desea comunicar, debemos acudir a un profesional formado adecuadamente para conseguirlo y no fiarnos de la destreza del cuñao que tengamos más a mano para ahorrarnos el chocolate del loro. ¿Nos pondríamos en manos de alguien que no fuera cirujano para operarnos de una cardiopatía, por ejemplo?.
¿Deben primar los gustos estéticos al criterio de un profesional del diseño en el proceso de creación de un logotipo?
En diseño gráfico, la máxima “el que paga, manda” no es sinónimo más que de evitar conflictos superficiales y entregar al cliente un producto del que, tarde o temprano, acabará por defraudar por la vía de los hechos.